El pasado verano me ofrecí como hogar temporal para el cuidado de unos gatitos abandonados. Me motivó la idea de conocer de cerca como eran estos particulares animalitos, me llamaban mucho la atención a pesar de que en mi casa nunca hubo gatos, quizás por lo mismo mis ganas.
Los hogares temporales para mascotas abandonadas son escasos, por lo que aceptaron de inmediato mi propuesta.
Llegó el día, llegaron estos bebés gatunos, la tarea no sería fácil, pero estaba de vacaciones y tengo paciencia, sabía que me la podría con el desafío. Apenas los veo, no hacen nada, solo duermen, los tomo, lloran, son exquisitos, me enamoro a primera vista de los 4. Para mi sorpresa venían 3 hembras y un macho, dos eran calicó, mi color favorito de gatitos.
Pasan los días muere una, sufro, muera la otra, sigo sufriendo. Dos sobreviven y los sigo cuidando. Debo volver de las vacaciones, me separo de ellos. Pasan los días y me avisan que la última hembra murió, solo sobrevivió el macho de la camada, lo llamaron PimPon.
Les cuento esta historia un poco resumida porque estos gatitos marcaron mi vida, es por ellos que ahora tengo a Bruna, mi guagua regalona. Es por ellos que al menos una vez al día pienso que hice mal, les di la leche con mucha fuerza, la preparé mal, no los tomé bien; sé que algunas personas piensan que alguna de esas cosas hice mal y por eso murieron, pero repaso en mi mente todos los procedimientos y estoy segura que la muerte fue por otra razón, una razón médica que nunca sabré.
Los animo a ofrecerse como hogar temporal o ayudar a las agrupaciones de defensa animal, la verdad es que es una labor que los enriquecerá enormemente. Aunque les recomiendo no encariñarse mucho, generar tantos lazos de cariño les puede traer más de algún problema.
Les dejo las fotos de los mininos que cuidé en el verano.
¡Hasta la próxima!
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| Mis lauchitas recién llegadas <3 les ponía pañal para que hicieran sus necesidades |